Calcurrupe.
Captura y suelta. Anzuelo sin muerte. Las reglas más estrictas de Chile.
Nace al extremo oeste del lago Maihue y fluye quince kilómetros hacia el Ranco. Agua fría. Régimen pluvionival: crecidas en invierno por lluvia, flujo bajo en febrero. El río corre por una falla geológica. El nombre mapuche habla de camino y agua. Aguas claras cuando baja el nivel. Transparencia que te deja ver todo en el fondo.
Trucha café domina. Arcoíris la acompaña en los pozones. Temporada fuerte de noviembre a marzo, cuando el caudal cede y el agua se estabiliza. Línea de seda flotante. Moscas pequeñas: Stimulators, Parachutes, secas de cuerpo oscuro. Los tramos cerca de la desembocadura concentran peces. Hay que leer la corriente. Derivar en la correntada larga. Picar firme cuando sientes el toque.
Estás entre volcanes apagados y bosque frío. El Calcurrupe es río corto pero profundo. Te metes en agua clara hasta los muslos. Después del lance, esperas. El silencio acá no es vacío: es bosque respirando. Cuando sacas una trucha café sobre los treinta centímetros, entiendes por qué la gente vuelve. Hay algo todavía en estos caminos viejos.
«Lo que sigue es lo que un pescador necesita para armar una caja antes de viajar. La carta del río, los patrones que más calzan en cada mes.»
— el guía, cuaderno de campo

