Enco.
Corto y muy productivo. Conecta dos lagos del sistema.
El Enco nace donde el Panguipulli suelta sus aguas. Trasvase corto: once kilómetros de desnivel leve hacia el Riñihue. Agua clara, de régimen pluvial. Viene del lado del Mocho-Choshuenco, descargando trescientos setenta metros cúbicos por segundo en las aguas bajas. Fluye recto, sin secretos. Es más río de paso que río profundo.
Aquí pican truchas café y arcoíris con ganas. Salmones coho cuando bajan desde el otro lago. Diciembre a marzo, temporada fuerte. El río es ancho, vadeable en tramos, con pozones que piden deriva lenta. Ninfas de Pheasant Tail, Stimulators. Sin misterio: línea de mosca, buen lance, atención a la correntada.
Dos horas en el Enco y te das cuenta de que no necesitas un río hermoso para pescar bien. Vuelves con truchas y la sensación de haber estado ahí. Los volcanes se ven pero no molestan. El agua fría, la libreta anotada. Eso es todo lo que pedías.
«Lo que sigue es lo que un pescador necesita para armar una caja antes de viajar. La carta del río, los patrones que más calzan en cada mes.»
— el guía, cuaderno de campo
Una mosca, tres atadores.
La misma agua — pero atada por personas distintas. Cada una decide qué cambiar.

