Manso.
Nace en el Tronador, cruza la frontera. El Puelo lo recibe entero.
El Manso nace al pie del cerro Tronador, del lado argentino, y corre unos ciento diez kilómetros hasta cruzar a Chile y entregarse al Puelo. Agua turbia y blanquecina en el tramo alto por el aporte glacial, verde en el tramo medio, transparente ya cerca de la confluencia. Cuenca de cuatro mil quinientos kilómetros cuadrados, caudal cercano a los doscientos cincuenta metros cúbicos por segundo antes de juntarse con el Puelo.
Trucha café y arcoíris de buen tamaño, descritas por quienes las han peleado como especialmente combativas. Salmones del Pacífico también remontan el sistema. La pesca documentada es más fuerte del lado argentino, en los tramos entre los lagos Mascardi y Los Moscos — el tramo chileno, más corto, se pesca menos y se conoce menos.
Es un río binacional en el sentido más literal: nace mirando al Tronador desde Argentina y termina entregándose al Puelo en Chile, sin pedir permiso en la frontera. El tramo chileno queda como la parte callada del sistema — la que menos se fotografía, la que menos se anuncia. El agua no distingue el límite. Los guías, cada vez más, tampoco.
«Lo que sigue es lo que un pescador necesita para armar una caja antes de viajar. La carta del río, los patrones que más calzan en cada mes.»
— el guía, cuaderno de campo
