Pilmaiquén.
Vacía el Puyehue. Las eclosiones son buenas cuando nadie las espera.
Nace del lago Puyehue, en la cordillera volcánica. Baja desde el volcán hacia el valle central, aguas claras y rápidas. Entre Los Ríos y Los Lagos fluye con carácter decidido. Volcánica pura: basalto oscuro en el lecho, glaciar en la cumbre. Correntada fuerte en primavera cuando el deshielo baja del Puyehue. El río recorre menos de cincuenta kilómetros antes de entregar sus aguas al Bueno.
Trucha café y arcoíris. Peces fuertes de pozones profundos. Verano es la mejor época: enero y febrero. Moscas secas en los rápidos al atardecer. Humedas oscuras funcionan bien. Para las aguas altas de noviembre necesitas ninfas y streamers hundidos. Los pescadores que conocen el río saben que hay que leer la correntada, buscar los pozones detrás de las piedras basálticas.
El Pilmaiquén es río de montaña pura. Vadeas en botas de fieltro sobre piedra oscura. El aire huele a roca mojada y ciprés. No es un río para distraídos. Cuando pica una trucha grande, el río mismo parece resoplarte. Te vas sabiendo que volverás. Eso es todo lo que el Pilmaiquén ofrece: regreso.
«Lo que sigue es lo que un pescador necesita para armar una caja antes de viajar. La carta del río, los patrones que más calzan en cada mes.»
— el guía, cuaderno de campo

